viernes, 5 de marzo de 2010

87




Confieso que no conozco los nombres de la última pareja ganadora de “Bailando por un sueño”, ni tampoco si es que han estado bailando, patinando, cantando o fregándose contra un caño.


No vi la obra de Ricardo Fort, ni el cumpleaños televizado que le hizo a su hijo alquilando un circo completo, ésto me lo contó mi hijo, lo siento.


Tampoco sé exactamente si la discusión política actual trata sobre corrupción en los bancos, en el poder ejecutivo, legislativo, judicial o municipal. Lo que sí tengo claro es que reina la televisión basura y que nuestra crisis es su riqueza y que lo peor de nuestra crisis es que hay una inmensa mayoría que sueña con acercarse a la riqueza, porque entienden que es monetaria, que sé yo, lo cual habla de un código de valores que se invierte cada vez más y se solidifica.


Tampoco sé exactamente si el 7º se ha dado en llamar 1º año o qué pito toca el 9º al que mi generación jamás ha nombrado así, lo que sé es que se habla del nivel descendente de los estudiantes que ingresan a las facultades y que el otro día tuve que enseñarle a dividir a mi hijo de 13 años.


También sé que la institución educativa ha comenzado su historia como depósito de niños cuando la sociedad necesitaba 12 horas de trabajo de sus padres y con los críos no se sabía que hacer. Y desde ahí ha evolucionado creyendo que ya que estaban ahí, algo podían hacer y les fueron contando todo aquello que les convenía que piensen, como por ejemplo que había que trabajar 12 horas para el bien de la patria mientras se enriquecían algunos o que participen de sus guerras si es que así lo disponían y que se los decidió tomar como espectadores o esponjas del que sí sabía, para lo que no vendría al caso opinar, ni mucho menos disentir. Así es que casi todos van saliendo de ese amansadero, que bien ilustra Pink Floyd, listos para hacer perdurar la desequidad económica casi sin darse cuenta.

En tanto aquellos que se jacten en contra de estos valores corruptos, sigan soñando veranear en hoteles de cinco estrellas o lleguen rendidos del trabajo y se tiendan a ver Tinelli, o se la pasen quejándose de la dirigencia política sin intervenir, entre tantas otras cosas, serán la arcilla necesaria de la que se valga el sistema para seguir solidificándose. (Aún cuando enarbolasen cualquier bandera que trabaje a favor de algún derecho humanitario, que bien hecho estaría si estuviese bien hecho. Es como esas madres de escuelas costosas que apadrinan escuelitas pobres con sus colectas, pero les sugieren a sus hijos que no se junten "tanto" con sus compañeros menos pudientes.)

En tanto la corrupción, que ya se ha colado en la mayoría de nuestros vínculos, en cada pequeño acto y hasta en nuestros deseos y sueños, no sea destronada de cada uno de nosotros por elección, es decir, por nuestra propia intimidad de conciencia y se traduzca en un cambio de hábitos de conductas, será inútil esperar que algún avance honesto se vea materializado socialmente.

9 comentarios:

  1. Joder, que certero todo.
    Diana tras diana.
    Aquí lo mismo.

    Besos y cuida esa mirada prodigiosa.

    ResponderEliminar
  2. Firmo al pie Kari, pienso y siento lo mismo, qué bien lo escribiste!!

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Hasta el cuello estamos aquí, los mismos perros con distintos collares.
    Un abrazo amiga

    ResponderEliminar
  4. Pues sí...parafraseando a Pink Floyd al que nombras: "Somos otro ladrillo en el muro", pero al menos tenemos el derecho a la pataleta. El canta, tu escribes y yo te comento.

    ¡Genial Karina!

    ResponderEliminar
  5. Hartos y hartas de todas estas cosas que nos hacen girar en la misma circunferencia, es que intentamos movernos.
    Nos movemos en una cuerda e intentamos no caer al vacío de confundirnos en nosotros mismos, de contradecirnos.
    Hartos pero con miedo nos movemos. Y yo creo que todo puede salir bien. Aunque seamos pequeños y pocos, aunque nos cueste enormidades.
    Aqui estamos, intentando movernos, no?
    Aunque falten muchos más ladrillos que mover, estamos haciendo vibrar las paredes! jaja

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Karina: gracias por el comentario que dejaste en mi blog Usaelreflejo. Me alegro que te gustara el cuento de Lispector.

    Este post que escribiste me toca bastante en lo personal.Soy educador por el arte ,trabajo con niños en situacion de calle haciendo música .
    Esta opcion de ser educador no formal surgio justamente por disconformidad por un sistema educativo discriminador y complice de la mediocridad reinante y de los intereses creados para convertirnos en otro ladrillo mas en la pared.

    nuestra mision cotidiana es seguir derribando muros para construir puentes.

    Un abrazo desde Montevideo.
    (ya estare escuchandote en la radio.)

    ResponderEliminar
  7. Absolutamente de acuerdo.
    Los primeros párrafos parecen ejemplos panorámicos de situaciones que a cada uno de nosotros -cuando la vemos, cuando la vivimos- nos parecen locales, pero cuando las escribimos resulta que otras personas, en otros lugares, sienten exactamente lo mismo.

    Se evidencia una sociedad enferma. Enferma socialmente.
    Pero, entonces no es problema de gobierno, sino del mismo corazón humano; porque aún no han sido "destronadas" las pequeñas corrupciones de nuestras conciencias; tal como lo has dicho en el último párrafo; que es la conclusión perfecta.

    Que excelente leerte.
    Saludos y muchas gracias.

    ResponderEliminar
  8. Veo que en todas partes cuecen habas.

    Entraba para decirte que escuché tu voz en "Perras negras", y que me pareció muy linda.

    Un beso.

    ResponderEliminar

Datos personales

Mi foto
Lo esencial se halla en la encrucijada entre nuestro sentido personal de vacío, la obstinación por aplacarlo y los vientos.

Haciendo radio

Haciendo radio
Click en la foto y están todos los programas de "Perras Negras" listos para oir.

Etiquetas

Seguidores