lunes, 26 de abril de 2010

82

Un instante de tregua me inspira.
Las letras se enredan.
Escucho el ventilador,
el aire artificial que percute mi espalda.
La luz que anuncia el anochecer y ese color de velorio que tienen todas las cosas cuando el día amenaza morir.
Los ojos que arden frente al ordenador.
El gusto a tabaco siempre.
Su cara.
La imagen que me vino hace días de su soledad sentada al sillón acariciando con sus párpados el recuerdo de lo que podríamos haber sido y no supimos.
Sobre todo el aire pesado del verano húmedo de Bs. As.
Las ideas que uno quisiera parir y no se cuadran.
Los proyectos suspendidos mientras tanto.
La pereza amenazante de la presión atmosfércica
y esa peligrosa libertad que me dí a dejarme ser lo que pueda.
Mis fobias incipientes(quizás)
Y unas ganas de desnudarme en una isla silenciosa
y llorar como si fuese la primer palabra.

5 comentarios:

  1. Con esa magistral forma de escribir que tienes, la próxima vez que enciendas el ventilador, asegúrate de que estés en Argentina, porque hubiera jurado vivirlo hace unos instantes, luego de leerme en tus trazos.

    La música es el complemento ideal, gracias por sanar al viento Karina.

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  2. A veces las letras mueven las manos como si ellas solas tuviesen el control, o como si pretendiesen tenerlo. Vienen tantas cosas a la mente, y se entremezclan la realidad (de el aire artificial sobre la espalda), con los recuerdos, las utopías y algunas abstracciones y ficciones que disfrutamos al imaginarlas.
    Creo que has escrito así.

    Me ha gustado mucho, me has recordado mis propios desvaríos.

    Saludos.

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  3. Las fobias crecen silenciosamente y cuando nos damos cuenta somos sus esclavos.
    Vigílalas.

    Besos.

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  4. No voy a repetir lo que dice Toro, pero es así.
    No las descuides, ni las dejes crecer, si intuís al peligro ponete en alerta.

    Después, la maravilla de tus letras te ponen a salvo de cualquier tormenta.

    Besos Kari.

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  5. "Ese color de velorio que tienen todas las cosas cuando el día amenaza morir."
    "El recuerdo de lo que podríamos haber sido y no supimos."
    "Ganas de desnudarme en una isla silenciosa
    y llorar como si fuese la primer palabra."
    No sé si con ese fondo puede haber tregua, Karina.
    De hecho, así las letras tienden a enredarse y se hace peligrosa la libertad de permitirse ser lo que se puede ser.
    Quizás de esa proximidad del peligro de la red y de lo posible nazca esta belleza que hoy me impresiona al leerte.
    Me alegra mucho haberte encontrado, además de en ¡Hartares, aquí.
    Enhorabuena por tu trabajo.

    Besos.

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