miércoles, 19 de mayo de 2010

80

Era una de esas tardes oscuras en las que no se veía casi nada, las nubes se habían apelmazado en el cielo como defendiéndose de algo que quisiesen ocultar, aún haciéndose mal.
Uno miraba hacia arriba y no podía dejar de preguntarse qué podría haber ocurrido como para que el cielo a plena tarde se pudiese poner así, como un mar embravecido puesto en pausa.

No parecía ser cosa de la naturaleza, parecía más un fenómeno espontáneo que no encontraba manera de resolverse a sí mismo, que se dejaba crecer y agonizar vaya a saber bajo el influjo de qué fuerza, pero distinta a la natural. Lo molesto no era la cantidad de nubes ennegrecidas, sino ver que no podían abrirse paso entre sí, esa agonía que toleraban quitándose lugar sin poder largarse a llover,
como si demorasen el choque y eligiesen estorbarse exageradamente hasta lo insoportable.

17 comentarios:

  1. Que impresionante descripción.
    Absolutamente extraordinario.

    Suerte para los mortales que cuando ocurren estas cosas increíbles en la naturaleza, quedan manos prodigiosas para narrar lo imposible.

    Saludos.

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  2. Siento la lucha callada, la rabia controlada, el estratégico estudio de la naturalezaen la que nada es azaroso pero hace de todo para que así parezca.

    Muy loable.

    Volveré, sin ser millones.

    Beso

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  3. Debe de ser que hay descripciones de lo de fuera que son de lo de dentro.
    Son descripciones reservadas a quienes saben mirar hacia arriba y preguntarse.

    Besos.

    (Se te echa de menos en Hartares)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Trazos que eligieron ser bultos, silencios (co/a)ntiguos erigieron los continuos y cruzados como estrellas fugitivas, los gritos se perdían, ignorando hacia que parte caerían. Y en ese caos, la tinta divina, aguardaba por una mano inmensa, ramificación de luz, que los dirigiera hacia ojos capaces de digerirlos. Y en mí hallaron hambre. Y en tu voz, el cielo fue capaz de expresarse.

    (Suprimí el comentario anterior para corregir una errata.)

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  6. Un mar embravecido puesto en pausa.
    Jo.
    Que bueno.
    Y... estorbarse exageradamente hasta lo insoportable... GENIAL.
    Es de concurso.

    Besos.

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  7. Que hermosura Karina, eres única describiendo momentos, paralizas la sangre del que te lee, siempre pienso que me haces ver momentos, no sé si me explico, a mi ahora mismo, me ha rugido el mar.
    Un abrazo grande como el océano

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  8. Me gusta tu nuevo nombre...No te retardes tanto en escribir, con lo bien que lo haces...y gracias por tus siempre valiosos comentarios, son joya.
    Un besote guapa

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  9. Me gusta muchísimo como Ybris ha definido este momento de tus letras. Y me gusta ver tantos amigos entre los comentarios, algo atrae a los iguales...

    Un abrazo Karina.

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  10. ¿Esa tarde era algo así como un turbión de penas?

    Estoy con bronquitis, cuando se me pase la malaria no tomamos un café y hablamos, besos Kari.

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  11. ¿Nubes? ¿Cielo? ¿Seguro que no era el metro en hora punta?

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  12. Hola Kari, perdón por la tardanza en mi visita. Bellísimo tu escrito y si, es así, tantas veces las nubes confabulan para molestarse insoportablemente con tal de no llover.

    Un gustazo y bueno, como dicen por ahí, se te extraña en las perritas..

    Un besote y nos estaremos leyendo!!!

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  13. Yo también te busco para encontrarme, muchas veces...
    Un abrazo bella

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  14. No te pierdas. Hay quienes dependemos de tu maestría para inspirarnos.

    Saludos.

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  15. Espero que estés bien querida Karina, te dejo un abrazo, siempre te recuerdo.

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  16. No imaginas como extraño la genialidad de tus letras...
    Me gusta releerte.

    Un abrazo.

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